Talleres literarios martinlasalt@hotmail.com

Hay numerosas razones para asistir o formar parte e un taller literario, de lectura o de escritura. Todas son buenas.

Hay quienes tienen la idea, un poco romántica, me parece, de que asistir a un taller para mejorar la escritura es una especie de debilidad, de falta, o incluso de trampa.

Un taller de escritura, o de lectura, sin ser un grupo de apoyo, de alguna forma contribuye a no solo saber, sino sentir y compartir el sentimiento, de que no estamos solos con nuestra locura. Hay más gente en la misma, luchando y gozando con los libros, que ansía compartir la vivencia que tuvo en los momentos luminosos de una lectura con gente igual de enamorada. Hay mucha gente que lucha a solas, en la oscuridad, letra por letra, palabra por palabra, para formar una pieza que comunique, porque quiere decir algo, porque quiere compartir cómo siente y cree (generalmente sin saber bien por qué), que vale la pena hacer el esfuerzo. Encontrarnos con esa gente, conocer desde el intercambio que no estamos solos con nuestra locura, que hay más en la misma, es un gran placer. Privarse de un grupo de escritura para mantener algo así como un estado puro se parece un poco a privarse del placer de leer: es una injusticia hacia uno mismo.

Además del taller que llevo adelante junto a mi amiga Gloria Algorta estoy armando otros grupos. Escribime. Por ahora los encuentros son por Zoom, así que no importan las distancias.

Un odio cansado

Este video fue creado dentro del programa #MiLibroEnCasa, organizado por la Intendencia Municipal de Montevideo. Los escritores convocados leen algo de su obra desde el confinamiento fuertemente sugerido durante los primeros meses de la pandemia en nuestra querida ciudad. Fue un gusto participar. Acá está mi aporte.